Karajía

El estaba junto a otros en un banco la calle angosta. Los autos estacionados esperando a los pasajeros que quisieran llegar a Karajía, a 48 kilómetros de Chachapoyas.
Ahí llegamos nosotros. “Sí, esperamos a algunos pasajeros más y salimos”, nos dijo el más jóven, mientras se apoyaba en su auto/taxi.
Los taxis son colectivos en el Perú.
Pasó el tiempo, el pueblo estaba desértico, era casi imposible que aparecieses alguien con el mismo destinos que nosotros.
Luego de 10 minutos de espera, desde la esquina vimos aparecer a la primera compañera, una jovencita con su beba. Se sentó adelante junto al conductor. Ahí nomás apareció la siguiente acompañante. Se sentó atrás, junto a nosotros dos. Ya estábamos listos para salir, éramos 4.
Una señora robusta apareció desde la otra esquina, se acercó corriendo. Ibamos hacia donde necesitaba ir. El conductor sin dudarlo se bajó de su puesto y la dejó pasar. Iría sobre la palanca de cambios, y creanme que no como un acto de goce sexual.
Comenzamos a andar, nadie entraría ya en el auto, estabamos completos.
Al hacer unos metros una mujer y su hijo de unos 7 años corren hacia nosotros. Ya no entra más nadie, pensé. El conductor giró hacia nosotros y nos pidió cordialmente si podíamos corrernos un poquito nomás, que así sumábamos a la señora y al nene.
No podíamos rehusarnos. Nos corrimos un poco más.
La señora abrió la puerta. Era bastante robusta. Metió sus caderas dentro del auto y las apoyó sobre el asiento, rempujando cordialmente a la señora que a su vez nos empujaba, en una especie de dominó superpuesto.
La señora finalmente entró y subió a su hijo sobre sus piernas.
Eramos 8 en el auto. Todos entramos finalmente, de manera mas o menos respetable.
Los taxis son colectivos en Perú.
La ruta maltrecha puso a prueba nuestros riñones, pero finalmente llegamos. Recorrimos un trayecto hacia la montaña a pie. Y finalmente nos embelesamos con los sarcófagos de Karajía: un conjunto de sarcófagos o ataúdes según la tradición funeraria de los chachapoyas, de unos 2,50 m de alto con formas humanas, instalados sobre un reducto en la piedra. Cubren las momias depositadas en su interior y todas tienen su mirada hacia el valle, protejiendolo, resguardandolo.

karajia3int*La foto la tomamos cordialmente prestada del sitio eltejadorestaurantchachapoyas.com

karajia2 karajia1

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: